Control Metabólico: Prevenir o Corregir

En ninguna otra época, la humanidad había gozado de la gran variedad de alimentos que dispone actualmente, gracias a las nuevas tecnologías de conservación de los alimentos. El proceso de refrigeración abrió una gran puerta en la disponibilidad diaria de alimentos que anteriormente tenían que consumirse de inmediato bajo la amenaza de su pronta descomposición. En particular, la carne y los derivados lácteos eran alimentos que no se consumían en las cantidades y frecuencia actual, ya que debido a su riqueza nutricional su descomposición por bacterias y otros microorganismos ocurría rápidamente.

Hoy en día con solo abrir nuestro refrigerador podemos encontrar carne y derivados lácteos en cantidades considerables, y naturalmente elegiremos primero este tipo de alimentos en lugar de frutas o verduras. En un artículo subsecuente explicare porque sucede este criterio de selección, el cual está relacionado con nuestra naturaleza bioquímica que nos impulsa a comer alimentos ricos en calorías.

Esta disponibilidad de comida aunada a nuestro deseo natural de origen bioquímico y genético de comer alimentos ricos en calorías, ha llevado a un exceso en su consumo, las porciones de carbohidratos, proteínas y grasas han aumentado considerablemente, ha ingresado al menú cotidiano las cantidades “extras”. A todos nos parece familiar el extra queso, o extra carne o extra refresco y más aún porque somos capaces de comer esos “extras” sin mayor complicación.
Alimentos ricos en calorias

Al inicio de esta nueva forma de comer se reflejaba una bonanza en la calidad de vida, sin embargo, al correr de los años esta fortuna se ha convertido en un factor de riesgo de salud pública. Si el cuerpo humano está diseñado para recibir cantidades extras de calorías para almacenarlas como grasa y cuidarlas celosamente, el objetivo final es usar estas calorías extras para la acción y el movimiento. Hay una parte biológica en nosotros que requiere de usar esas calorías extras, nuestro metabolismo no está preparado para almacenar estas calorías extras como grasa en nuestro cuerpo de forma permanente. La respuesta corporal a mediano plazo es que se eleva en sangre la cantidad de azúcar, colesterol y triglicéridos y de forma silenciosa e imperceptible aumenta la presión arterial. A través de la elevación de estos componentes en el cuerpo se envía un mensaje de que está ocurriendo desbalance en el equilibrio normal, es un mensaje de angustia del lenguaje bioquímico corporal.

Si no actuamos regresando al equilibrio natural estos componentes, los órganos blanco primeramente afectados son el corazón y las arterias, causando infartos y taponamiento de arterias. Los medicamentos temporalmente ayudan a sobrellevar estas consecuencias, sin embargo, a largo plazo no es sostenible.
Aplicar una dieta preventiva

Aplicar una dieta preventiva o correctiva de control metabólico, es decir, un plan nutricional que nos ayude a llevar a rangos saludables el azúcar, el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial, no es tan difícil, lo que nos requiere es conocer cuantas calorías debo consumir al día, que tipo de combinaciones de alimentos, cuantas porciones diarias de cada grupo de alimentos, según mi sexo, edad, nivel de actividad física entre otras variables físicas. Bajo este esquema es totalmente posible ejercer un control metabólico, tanto en la prevención como en la corrección. Al contar con una guía nutricional podemos deshacernos de un sin número de contradicciones, en revistas, en la TV, en conversaciones diarias, en las cuales encontramos una serie de ideas sin fundamento alrededor del buen comer.

Asumir el control de mi alimentación es la clave del éxito para no desarrollar diabetes, colesterol y triglicéridos altos, e hipertensión, o bien manejar saludablemente estas enfermedades si ya las padezco. No se trata de dejar de comer abruptamente carbohidratos y grasas, si no de encontrar un punto de equilibrio entre lo que me agrada comer y lo más adecuado para mejorar mi condición metabólica. En particular, si se abandonan las grasas en nuestra alimentación el cuerpo responderá con inestabilidad bioquímica general, los expertos en nutrición indicamos que la combinación equilibrada de carbohidratos, proteínas y grasas devuelven al cuerpo su control natural.

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